Guía para acompañar y ayudar a un paciente que no ve o no escucha

 

¿Qué sentirías si de pronto perdieras algo que has utilizado toda la vida? Nuestros cinco sentidos nos han permitido no sólo sobrevivir, sino también descubrir el mundo. Y cuando alguno de esos sentidos ya no está, sin duda se trata de un duelo.

Es claro que las pérdidas son parte de la vida. Conforme pasa el tiempo, vamos dejando cosas en el camino, quizá algunas más importantes que otras: los años, ciertas habilidades físicas, personas. Pero, ¿qué pasa cuando eso que perdemos es fundamental para la vida, como la vista o el oído?

Evidentemente, estamos ante un duelo muy doloroso para cualquier persona. Si es el caso de algún adulto mayor bajo tu cuidado, considera esta guía.

¿Por qué ocurre?

Por desgracia, esa es la realidad de muchos adultos mayores en el mundo. 

Una de cada tres personas de 65 a 74 años tiene algún nivel de pérdida de audición.

Esto corresponde a datos que provee el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos NIDCD.

Y en cuanto a la vista, la Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 188 millones de personas tienen una deficiencia visual moderada, 217 millones deficiencia visual de moderada a grave y 36 millones son ciegas.

Estas pérdidas pueden deberse a alguna enfermedad, causas genéticas, exposición al ruido excesivo o como parte de los cuadros relacionados con el envejecimiento, los cuales claramente deterioran la calidad de vida.

Tener algún problema para ver u oír puede ser frustrante y vergonzoso, pero sobre todo un factor de riesgo.

Esta clase de padecimientos puede afectar la cotidianidad de las personas. ¿Te imaginas estar presente en una conversación y no entender lo que dicen los demás?, ¿o qué tal buscar el nombre de una calle y no poder reconocerlo aunque esté ahí escrito?, ¿o si tocaran el timbre de la puerta y no poder escucharlo?

¿Qué hacer? Apóyate en las cuatro A

Abordar un problema como la pérdida visual o auditiva requiere del acompañamiento y compromiso tanto de especialistas como de los seres queridos que interactúan con el paciente.

Para entender mejor de qué manera intervenir, hemos creado una pequeña guía que tiene como eje las cuatro A. Toma nota.

1. Aceptarlo

Lo primero que debe hacerse con el paciente es ayudarle a reconocer su nueva condición de vida. Sin importar el grado de pérdida de vista o audición, es vital admitir que tal vez varias cosas del día a día van a cambiar.

Para lograrlo, la psicoterapia puede ser un apoyo importante durante el proceso. De esta manera, tanto el paciente como su familia podrán tener la contención necesaria para un ajuste de vida como el que está por suceder.

2. Anticiparse

La clave de todo siempre será la información. Escribe todas las dudas que se tengan sobre la nueva condición del paciente y acércate con un profesional de la salud, quien sabrá guiarte en el proceso.

También pueden acercarse a organizaciones relacionadas con la enfermedad del paciente, las cuales también sabrán guiar a la familia. Si deciden buscar información de Internet, sólo asegúrense de que se trata de fuentes oficiales y confiables.

Además, hay que recordar que cuando un sentido se pierde o atrofia, el resto se agudiza más que nunca, así que bien pueden ir considerando de qué otras maneras puede compensarse las nuevas habilidades del paciente. Por ejemplo, en caso de alguna pérdida auditiva, el teléfono celular puede configurarse para iluminarse en vez de sonar o vibrar.

Mientras su condición se los permita, pueden irse preparando. Consideren desde ahora capacitar al paciente en el uso de bastones especiales, sistema braille, lentes especiales, lengua de señas o aparatos auditivos de apoyo.

3. Adaptarse

Una nueva condición también implica ciertos ajustes para todos. En el hogar, en casos de pérdida visual, puede acondicionarse los espacios y mover algunos muebles que puedan estorbar al paciente.

Según el grado de la discapacidad visual, bien pueden apoyarse en lupas de aumento, audiolibros o incluso carteles con letras grandes para que sean más legibles. Si el problema es auditivo, existen algunos timbres y alarmas que emiten luz en vez de sonido, los cuales pueden ser muy útiles.

Y cuando llegue el momento de descansar, también hay opciones que ofrecen total comodidad y ergonomía. Ante problemas de pérdida visual, existen almohadas tan suaves al tacto que el paciente las reconocerá de inmediato.

4. Amarse

La empatía juega un papel clave en todo el proceso. Después de todo, como dijimos al principio, se trata de un duelo. Y claramente, perder la función óptima de un sentido vital es difícil de asimilar.

Por eso, algo fundamental es validar las emociones del paciente. Si de pronto llora por la pérdida que está sufriendo, lo mejor que puede hacerse siempre es ofrecer acompañamiento, estar ahí para la persona y tener mucha paciencia. Quizá lo único que necesita es desahogarse.

También es vital no hacerlo a un lado. Suele ocurrir que las personas alrededor del paciente toman decisiones por él, sin considerarlo siquiera. Eviten cometer ese error y háganlo partícipe de todo lo que tiene que ver con su vida. No lo aíslen.

Con el debido acompañamiento, el paciente podría hacer más cosas cotidianas de las que él mismo cree. Acompáñenlo y ayúdenlo, pero también denle toda la autonomía posible.

Procesos como estos también son la oportunidad perfecta para demostrar el amor que se tiene hacia la persona. Entonces, ¿por qué no regalarle recuerdos memorables? Los almacenará en su corazón y sentirá agradecimiento por haberlo vivido antes de perder por completo la vista o el oído.

Por ejemplo, den al paciente el regalo de ver a la familia unida, reunirlo de nuevo con algún amigo, llevarlo de viaje, un concierto de música clásica, paisajes naturales, rosas de colores, enmarcar alguna foto que le traiga lindos recuerdos, el audio donde le habla algún ser querido… Las opciones son muchísimas.

Tips para el día a día

Si el problema es de visión…

  • Acérquense a la persona y digan su nombre antes de dirigirse a ella. Antes de tocarla para levantarla, avísenle lo que harán.
  • Para llevarla, sólo ofrézcanle el brazo y que la persona lo tome. Anticipen cada movimiento, escalón o ruido.
  • En cualquier lugar al que vayan, tómense el tiempo para describirle cómo es el lugar y lo que pasa alrededor, así como con alguna imagen de la televisión o algún video.
  • Optimicen la comunicación. Si creen que la persona necesita algo, pregúntenselo.
  • Para comer, expliquen a la persona el plato que tiene enfrente, guíenlo para que toque los cubiertos y vasos y expliquen en qué parte se encuentra cada alimento. Las texturas le serán de mucha ayuda para reconocer las cosas, así que bien puedes conseguir pequeños papeles o telas de diferentes materiales y pegarlos en puertas, prendas, zapatos o muebles del hogar.

Si el problema es auditivo…

  • Antes de dirigirse a él, intenten llamar su atención.
  • Mirar a la persona de frente.
  • Evitar distractores al comunicarse con la persona, como estar comiendo, hablando con alguien más, caminando o fumando.
  • Según el grado de afectación auditiva, hablarle con claridad y lentamente.
  • Apoyarse en los gestos y señas que faciliten la comunicación.

Tendernos la mano

Dicen que ‘El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional’; es decir, que en la vida enfrentaremos procesos difíciles, pero es decisión personal hasta cuándo estancarse en ello.

Sí, perder la vista o el oído es un proceso duro y doloroso. Y en la medida en que los pacientes y sus familias lo asuman, tendrán más elementos para saber cómo sobrellevarlo.

Por fortuna, existen muy diversos especialistas, accesorios y opciones en general diseñadas para acompañar a estos pacientes y a sus seres queridos. Apoyase en estas alternativas y confiar en el gran poder del amor serán el elemento primordial que hará la diferencia.

 

Abraham Monterrosas Vigueras

Psicólogo clinico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar


Julio

Muchos Gracias!