¿Cómo manejar la ansiedad y desesperanza frente al duelo y la enfermedad?

Seguramente, en algunos momentos de tu vida has experimentado preocupación o inquietud por algo. ¿Te imaginas sentirlo de manera excesiva y recurrente? Eso es lo que suelen experimentar algunas personas con ansiedad, muchas de las cuales son adultas mayores.

Puede ocurrir que una persona de edad avanzada acaba de enterarse de que padece una enfermedad o sabe que su padecimiento es incurable. ¿Cómo se lidia con eso? Y como cuidador, ¿de qué manera apoyar a su paciente o ser querido?

 ¿Qué es la ansiedad del adulto mayor?

La ansiedad es una sensación de impotencia e incapacidad de enfrentarse a eventos amenazantes, caracterizada por el predominio de tensión física.

Este trastorno se presenta frente a cualquier cosa que la persona percibe como una amenaza, ya sea físicamente real, psicológicamente molesta o incluso imaginaria.

En el caso de los adultos mayores, también puede ocurrir que se desarrolle algún tipo de ansiedad relacionada con un diagnóstico médico o incluso con la separación, ya sea del hogar donde solía vivir para ahora ser trasladado a casa de algún familiar, hospital o centro de asistencia, o por la separación de algún ser querido.

Ansiedad la tercera edad: causas y síntomas

Para realizar algún diagnóstico clínico, los psicólogos nos apoyamos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, también conocido como DSM, por sus siglas en inglés, el cual edita la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA).

Al respecto, la Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM señala que en estos casos la persona experimenta “malestar excesivo y recurrente cuando se prevé o se vive una separación del hogar o de las figuras de mayor apego”.

Las personas con ansiedad pueden experimentar molestias físicas, como opresión en el tórax, taquicardia y sudoración.

En el caso de los adultos mayores, se sabe que mucha de esta ansiedad puede estar presente debido a situaciones vinculadas a la edad, cambios en la función neurotransmisora, cambios sociales y familiares (pérdida de seres queridos, jubilación, mayor dependencia, soledad, limitación física), eventos estresantes, tomar ciertos medicamentos (sobre todo corticoesteroides o los relacionados con asma, insomnio o EPOC) o incluso el diagnóstico de enfermedades que podrían causar la muerte.

Quien lo padece puede tener síntomas como:

  • Inquietud o impaciencia
  • Fatigabilidad fácil
  • Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
  • Irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Alteraciones de sueño

¿Qué hacer ante un caso de ansiedad en el adulto mayor?

1. Informarse

La ansiedad es un trastorno que puede presentarse a muy distintas edades y un padecimiento del que cada vez se habla más. Por ello, el primer paso es investigar en qué consiste y cuáles son sus síntomas.

Para informarse, nada mejor que fuentes de información respetadas y avaladas por especialistas. Diversas clínicas, libros y portales de asociaciones médicas pueden ofrecer más datos al respecto.

2. Apoyar

El adulto mayor merece todo el apoyo y cariño de sus seres queridos. Y aquí, como en muchos otros momentos, los cuidadores juegan un papel muy importante.

Será de mucha ayuda compartir el diagnóstico hacia el resto de la familia y los amigos del paciente, para hacerles saber qué es la ansiedad y en qué consiste. Ellos pueden ser de gran utilidad para el apoyo que el adulto requiere.

3. Canalizar

Nadie como los expertos para ayudarnos a acompañar a un adulto mayor en sus procesos. En lo que tiene que ver con la ansiedad y los duelos, aquí algunos especialistas:

  • Psicólogo. Es un especialista en la salud mental. En el ámbito clínico, su trabajo es analizar los procesos mentales y de comportamiento que presenta una persona, con la finalidad de ofrecerle herramientas que le permitan su mayor bienestar personal. En casos de ansiedad, puede servir mucho un psicoterapeuta con enfoque cognitivo-conductual.
  • Psiquiatra. Es un médico que atiende diversos trastornos mentales, tanto genéticos como neurológicos. Utiliza medicamentos y va monitoreando los progresos del paciente. Para dar contención ante algunos efectos secundarios de la medicación, sirve de mucho apoyarse en un psicólogo.
  • Tanatólogo. En lo relacionado con duelos, este especialista es clave. Y es que un duelo no sólo se refiere a la muerte de un ser querido, sino a las pérdidas en general: del trabajo, la salud, la estabilidad económica, las relaciones, etcétera.

4. Contener

Ahora más que nunca, los adultos mayores necesitan de sus redes de apoyo. Acercarse, escucharlos y validar sus emociones siempre será lo recomendable.

En ocasiones, a muchas personas con ansiedad les sirve mucho ser escuchados por sus seres queridos. El cuidador puede hacer una lista de los contactos más cercanos de su paciente y tenerlos a la mano para cuando sea necesario.

Rodearse de seres queridos y reír con ellos también puede ayudar mucho. Es decir, sus redes de apoyo incluso pueden ayudar a desviar el foco de atención.

5. Despresurizar

Algunas de las siguientes actividades pueden ser de gran utilidad para un adulto mayor con ansiedad:

  • Ejercicio físico
  • Ejercicios mentales
  • Relajación
  • Respiración progresiva
  • Masajes
  • Estiramientos
  • Meditación
  • Arte en general: escribir, dibujar, pintar, escuchar música

Adultos en plenitud, salud en plenitud

Como puede verse, existen muy diversas maneras para acompañar a un adulto mayor ante una situación como lo es la ansiedad. Y en la medida en que este trastorno se siga estudiando, sin duda existirán más y mejores alternativas de intervención.

De la mano de la asesoría profesional y el cariño familiar, el adulto mayor logrará una mejor calidad de vida más allá de su diagnóstico médico.

Abraham Monterrosas Vigueras

Psicólogo clinico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar