El relato de una cuidadora en primera persona: Mercedes Silva, desde Nicaragua


“Me levanto y siempre tengo esa fe, esa fortaleza que no sé de dónde sale”. Así lo señaló Mercedes Silva, la cuidadora principal de su padre. Solo alguien que se dedica a lo mismo que ella, sabe cuál es la fuerza que los levanta a diario para hacer su labor. 

Así fue como conocimos a Mercedes Silva, una mujer de 50 años que vive en Nicaragua y cuida de don Neri Concepción Silva Castillo, de 80. El hombre vive con psoriasis, diabetes, artritis reumatoide y neuropatía diabética.

“De ser alguien tan dinámica, andar en la calle y tener un salario, pasé al cambio total de ser cuidadora de mi papá. Llega a ser algo rutinario, pero yo le agradezco infinitamente a Dios y a mi fuerza interior”.

Así lo compartió la mujer a través de la plataforma social Vida de Cuidador, mediante una charla moderada por Julieta Machuca, responsable de las relaciones públicas de la marca.

Te compartimos lo más destacado de aquel encuentro. Más abajo encontrarás el video de la charla. 

Los retos de ser cuidador

Mercedes también se encarga de su madre, quien aún puede caminar. Así que se ha enfocado más en su padre. “Para un cuidador, es mucho más esfuerzo. Tenemos que cargarlo y ayudarle en casi todas las tareas que una persona normal puede hacer”, comentó.

Aunque fue voluntaria en asilos algunos años antes, su labor como cuidadora comenzó en 2018, tras una operación de próstata realizada a su padre.

“Se ha venido deteriorando con los años. También tiene un desgaste en una de las vértebras de la columna y perdió la movilidad completamente de sus extremidades inferiores”.

Ese mismo año, Mercedes quedó desempleada, pero eso no la detuvo… sobre todo cuando para entonces su padre comenzó a requerir de más ayuda.

“Se cierra una puerta, pero se abre otra. Mi papá me iba a necesitar y desarrollé atributos que yo nunca imaginé poder tener”.

Para Silva, quien ha trabajado como vendedora desde los 17 años, convertirse en cuidadora de tiempo completo representó un cambio profundo. “Fue un giro completo. Pero es una labor de amor. Cuando uno comprende y entiende la situación, sabemos que algún día podría pasarnos”.

Y agregó: “A uno le puede parecer el fin del mundo, cuando ve a una persona que no puede caminar o que demanda demasiado y el cansancio. Pero si uno se prepara mentalmente, prepara el corazón y busca esos dones que nunca imaginé desarrollar con mi papá… es una de las mayores labores que puede tener en la Tierra: contribuir en todas sus necesidades a mi papá”.

Los cuidadores y los obstáculos de toda clase 

Las finanzas también han representado un reto para Mercedes y su familia, quienes actualmente perciben dos entradas de dinero: el sueldo fijo de uno de sus hijos y la pensión que don Neri Concepción percibe.

Pero hasta en los peores momentos, esta mujer mantiene la mejor actitud. “De repente, cuando ya se nos está terminando el dinero, yo veo los milagros. Y lo hago porque yo me levanto con fe. Agradezco a Dios y a varios ángeles que se aparecen en el transcurso, porque no estamos solos”.

Por supuesto, hay momentos de flaqueza, sobre todo en los varios momentos en que el cuerpo y las emociones son llevadas al límite. Mercedes lo sabe de primera mano y comparte de qué manera lo sobrelleva.

“Eso es algo que cada cuidador desarrollamos. En mi caso, yo no lo veo como una carga. Si tú piensas que es una carga cuidar a tu papá, te vas a sentir mal todo el día. En mi ser y en mi interior no existe una queja. Siempre llego con una actitud positiva, aunque yo tenga detrás muchas cosas que yo pudiera estar atravesando”, comentó.

 

Apoyo que trasciende la distancia

Los kilómetros que dividen a las personas nunca serán un obstáculo para apoyarlas. Más en la situación que vive don Neri pues, debido al calor que hay en Managua y a permanecer en cama o sentado, ha llegado a padecer úlceras en el coxis.

Luego de conocer su historia, Mercedes recibió toda clase de artículos de cuidado para hacer más sencilla la tarea de cuidado y para aumentar el confort de Neri.

Recibió un Cojín TheraPressure (para evitar úlceras), un Topper para colchón TheraWave Gel (para dormir cómodo) y un Impermeable TheraSafe (protector impermeable de asiento).

Es también justo en la distancia como esta mujer ha buscado maneras de hacer mejor su labor: “A pesar de que no es fácil, se puede hacer con una actitud positiva. También he aprendido de otros cuidadores, porque nunca dejamos de aprender y así nos ayudamos mutuamente”.

Y agregó: “También se leen muchas cosas negativas, de que los familiares no quieren ayudar a cuidar o se sienten muy cansadas. Creo mucho en el poder de la oración. Hay que orar antes de hablar para que el familiar pueda ayudarte en esta labor. Falta mucha empatía con los cuidadores”.

Cuidar como una labor de sanación

Con su testimonio, Mercedes Silva nos ha enseñado que cuidar es un acto de amor, pero también de mucha compasión. “Yo siempre llego con una cara buena para ellos, porque en cierta manera nosotros aliviamos la situación en la que se encuentran ellos”.

Theramart da un impulso a través de Vida de Cuidador para visibilizar todas las historias de los cuidadores de Latinoamérica. 

“Para mí es un gusto cuidar a mi papá. Lo hago con mucho amor. Cada día yo desarrollo más amor. Veo milagros en la vida de él, de mi mamá, de la mía y de mis hijos”.

Y cerró con un poderoso mensaje para todos esos cuidadores que han atravesado dificultades físicas y emocionales:

La labor que haces es muy inmensa hacia la persona que cuidas. Los dones que nos dan los recibimos porque son necesarios para tener ese amor y esa paciencia al cuidarlos. Vas a ser recompensado y si buscas los milagros, ahí los vas a tener. ¡Ánimo, muchachos! No se rindan, pidan esa fortaleza y esa fe para que cada día se levanten con una actitud positiva. La clave es el amor”.

Abraham Monterrosas Vigueras

Psicólogo clinico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar

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