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Las úlceras por presión constituyen un tipo especial de lesiones causadas por un trastorno de irrigación sanguínea y nutrición tisular como resultado de presión prolongada sobre prominencias óseas o cartilaginosas. Aún se utiliza el término de “úlceras por decúbito”, que es errado. Las lesiones no solo se producen en posición supina, sino también en los pacientes confinados a la silla de ruedas. Como el mecanismo primordial es la presión, es preferible denominarlos como “úlceras por presión”.

Ocurren con mayor frecuencia en la edad avanzada, pacientes confinados en cama o a silla de ruedas, desnutridos, comprometidos de conciencia y mal apoyo familiar.

Los sitios más comprometidos en más del 80% de los casos son: sacro, trocánteres, nalgas, maléolos externos y talones.

 

Manifestaciones clínicas

Se manifiestan como una zona eritematosa no blanqueable, pérdida epitelial, solución de continuidad o formación de escaras sobre prominencias óseas.

Según su extensión se clasifican en:

Estadío 1 : eritema de la piel no blanqueable intacta.

Estadío 2: pérdida cutánea limitada a la epidermis o dermis.

Estadío 3 : necrosis cutánea con compromiso del tejido subcutáneo; puede comprometer la aponeurosis sin atravesarla.

Estadío 4 : compromiso muscular u óseo.

Etiología y Patogenia

El factor causal primordial en la génesis de las úlceras es la fuerza de compresión. Ya sea fuerzas de compresión de alta intensidad por corto período o de baja intensidad por largos períodos pueden producir ulceraciones cutáneas. Son más sensibles los tejidos subcutáneos y el músculo, bastando presiones de 60-70 mmHg por 1-2 hrs para sufrir cambios irreversibles.

Se debe tomar en cuenta que la presión ejercida sobre el sacro y trocánteres en las camas hospitalarias puede alcanzar hasta los 100-150 mmHg.

Valores tales determinan presiones transcutáneas de 0. Efectos es mayor en los pacientes sentados. Los efectos negativos de la presión por compresión son exacerbados en presencia de:

a) Fricción: determina un daño epitelial (por ejemplo: tironeo de sábanas)

b) Humedad: condicionado por la orina y deposiciones. Facilita la maceración de la piel.

c) Fuerzas cortantes: son la fuerza generada por los tejidos sacrocoxígeos profundos. Pueden causar la oclusión de los vasos glúteos y/o daño mecánico de los tejidos subcutáneos.

El segundo componente esencial en el mecanismo de génesis de las úlceras es la isquemia (falta de irrigación sanguínea), especialmente en las prominencias óseas. La presión ejercida en dichas áreas ocluye los vasos sanguíneos. Cuando transcurre corto tiempo se manifiesta por eritema blanqueable. En períodos más prolongados, por eritema no blanqueable y posteriormente daño subcutáneo y muscular.

Lugares de aparición

Las escaras y/o úlceras por presión pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo sometido a presión prolongada, pero los tejidos más vulnerables serán aquellos que se encuentran sobre prominencias o salientes óseos.

Las zonas de riesgo van a depender de la postura en la que permanezca la persona (boca arriba, sentada, de lado…) más tiempo, pero, en general son las siguientes:

  • Parte posterior de la cabeza.
  • Orejas.
  • Parte posterior de los hombros.
  • Codos.
  • Manos.
  • Sacro (parte más baja de la columna).
  • Zona lumbar (a la altura de los riñones).
  • Caderas.
  • Glúteos.
  • Rodillas.
  • Tobillos.
  • Talones.

 

Prevalencia e Incidencia

La prevalencia de las úlceras por presión en estadío 2 es de 3-11% en los hospitales e instituciones geriátricas. Más de la mitad de los casos correesponden a pacientes mayores de 70 años. La incidencia varía 1-3%, pudiendo llegar hasta un 12% si permanecen internados al menos 6 meses.

Factores de riesgo

Ya nombramos los factores más importantes, que son pacientes confinados por diversas causas a la cama o silla de ruedas, en especial los pacientes que sufren de inmovilidad secundario a un accidente vascular encefálico.

 Otros son: la mala nutrición, incontinencia fecal y urinaria, fracturas. A nivel de la comunidad : destacan el tabaquismo, piel seca y descamativa, inactividad y la edad avanzada por sí sola; es porque el fenómeno del envejecimiento trae consigo una serie de cambios que facilitan la formación de úlceras:

  • Regeneración epidérmica más lenta
  • Disminución de la cohesión de las células epiteliales
  • Menor densidad de vasos sanguíneos dérmicos
  • Menor percepción del dolor
  • Adelgazamiento de la dermis
  • Trastornos a nivel de la formación y regeneración del colágeno y tejido elástico
  • Menor reserva de ácido ascórbico que determina una mayor fragilidad capilar.

Prevención

Constituye la medida más importante. En todos los pacientes portadores de factores de riesgo, se deben instalar las siguientes medidas preventivas:

– cambios de posición cada 2 horas como mínimo de decúbito supino a decúbito lateral 30º.

– buen estado nutricional

– higiene de la piel: útil mantenerlo lubricado.

– uso de dispositivos anticompresión. Colchón “antiescaras” disminuye en un 50% aparición de úlceras. No se recomienda utilizar los “picarones”.

– almohadones entre rodillas y tobillos.

– manejo de la espasticidad muscular con kinesioterapia motora. En los casos ya se ha formado una lesión ulcerada por presión, es imprescindible evaluar periódicamente:

 Número, tamaño, estadío, localización.

 Cambios en cuanto a olor, aparición de eritema perilesional, purulencia.

 Grado de extensión tejido necrótico, profundidad. Una evolución desfavorable o la persistencia de las lesiones nos obliga a reforzar las medidas preventivas y por otro lado cambios en el aspecto de la úlcera o la lentitud que ésta cicatrice puede ser los primeros indicios de una infección.

Es útil tomar fotografías seriadas para evaluar continuamente el tratamiento.

Tratamiento

a) Sistémico:

Nutrición calórico proteica adecuada.

Aporte vitamina C, Zinc.

Uso de Antibióticos por vía sistémica : solo indicado en casos de bacteremia y/o sepsis, celulitis u osteomielitis; los gérmenes más frecuentes son bacilos gram (-), enterococo y polimicrobiano. 

b) Medidas locales:

La indicación de antibióticos tópicos y antisépticos en controvertido. Los antisépticos locales como la sulfadiazina de plata obtuvo mejores resultados que la povidona yodada en disminuir los recuentos bacterianos en las lesiones, pero no superior que la irrigación con suero fisiológico. No se recomienda la aplicación tópica de povidona ya que disminuye la posibilidad de cicatrización por poseer un efecto tóxico sobre los fibroblastos.

Eliminar el tejido necrótico: promueve la cicatrización y previene la infección. Cuando está cubierta por una escara dura, se sugiere una evaluación para un debridamiento quirúrgico. – El uso de apósitos especializados, como los de poliuretano (Tegaderm) o de hidrocoloide (Duoderm) facilitan la cicatrización cuando se aplican sobre úlceras superficiales limpias y sin tejido necrótico. Acumulan líquido seroso sobre la herida y permite la inmigración de células epiteliales. No tienen utilidad sobre úlceras profundas.

Utilización de Sistemas de Protección y Elementos de Apoyo

Existen una gran variedad de superficies y dispositivos de apoyo que pueden ayudar a disminuir y aliviar la presión en las zonas de riesgo. Estos sistemas no son suficientes por sí mismos para evitar la aparición de úlceras o escaras, pero serán un complemento imprescindible para el manejo de la presión sobre dichas zonas.

Es aconsejable acudir al personal médico para que nos den información sobre el más adecuado para nuestro familiar, su correcto uso, colocación, mantenimiento

Recordar también que estos sistemas de protección, no son sustitutivos de los cambios posturales, sino un complemento para mejorar las condiciones de la persona, las movilizaciones a lo largo del día deben hacerse siempre.

Es recomendable que cumplan las siguientes especificaciones:

Que sean fáciles de poner y de retirar, para poder hacer una revisión de la zona en cualquier momento y no ralentizar la tarea del cuidador. Evitar aquellos que supongan el vendaje de una parte del cuerpo.

Los tejidos deben de ser suaves y con componentes que no irriten la piel.

Los diferentes sistemas de sujeción y/o cierre que puedan tener no deben presionar la zona en la que queden colocados.

 

Tipos:

Superficies de apoyo: colchones (de aire, agua, gel, espuma especial…), colchonetas, cojines antiescaras , camas especiales, protectores para sillas de ruedas.

Dispositivos locales de apoyo para proteger zonas concretas: rodilleras, codilleras, tobilleras, apósitos autoadhesivos.

 

Objetivos del material de los dispositivos de apoyo:

  • Los materiales de interfaz del asiento o dispositivo de apoyo debe ser flexible y elástico en todas direcciones. Esto permite que las zonas de las prominencias óseas se hundan en el material, esto sin desarrollar cargas de tensión dentro de la superficie de la tela. Esas cargas de tensión en la superficie del material (a veces llamados “Tienda de campaña” o “hammocking”), en la medida en que se desarrollan, pueden crear presión a las prominencias óseas. (Carlson et al. 1995).
  • El material no debe tener partes rígidas, ni tampoco pliegues gruesos de tela. En las uniones de costura debe ser lo menos prominente para no crear zonas de presión sobre la superficie de la piel.
  • El material debe ser permeable y humedad, de ésta manera permite transmitir el calor y la humedad normal de la piel para mantener su elasticidad natural.
  • El material de la silla de ruedas debe tener la capacidad de mantener el peso distribuido y además evitar la fricción, además que consta con zonas de estabilidad.