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La forma en la que nos paramos, nos sentamos y caminamos, tiene más implicaciones sobre nuestro carácter y nuestra felicidad de lo que pensamos. Los estudios más recientes lo revelan que el lenguaje corporal está bastante relacionado con la postura—la manera en la que movemos nuestros cuerpos afecta como nos ven los demás, así como nuestro humor y nuestros hábitos. En términos de investigación científica, los dos se traslapan un poco. Esto no es tan sorprendente, pero la forma en la que nuestra postura y nuestro lenguaje corporal afecta a nuestro pensamiento sí lo es.

Un estudio de la Universidad de Ohio en 2003 descubrió que nuestras opiniones pueden ser influenciadas subconscientemente por nuestro comportamiento corporal. Estos son dos ejemplos fascinantes:

  • Cuando los participantes del estudio movían la cabeza en señal de acuerdo o desacuerdo, estas acciones afectaban sus opiniones sin que se dieran cuenta
  • El mismo estudio mostró también que cuando los participantes se abrazaban a sí mismos, a veces podían reducir su dolor físico.

 
El científico conductual holandés Erik Peper también ha realizado extensas investigaciones en esta área. Regularmente, él hace que los participantes de sus clases se paren y se estiren, por razones similares ya que el ejercicio se vincula con la felicidad.

 
Estas son tres cosas fascinantes que suceden una vez que cambia nuestra postura:

  • Por ejemplo, cuando nos sentamos rectos, estamos más propensos a recordar memorias positivas o a pensar en algo positivo en general.
  • Otra idea es que si saltamos durante los descansos, podemos aumentar de manera significativa nuestro nivel de energía.Por otra parte, una caminata lenta y decaída puede hacer exactamente lo opuesto y drenar nuestra energía.
  • Este estudio también descubrió que aquellos a quienes antes del estudio los afectaba más la depresión, tenían más drenadas sus energías que los otros.

 



Además, el estudio usó muestras de saliva para probar que las posturas expansivas alteran los niveles hormonales de los participantes – disminuyendo el cortisol (C) e incrementando la testosterona (T):

Este perfil neuroendocrino de T Elevado y C Bajo se ha vinculado constantemente con resultados como la resistencia a las enfermedades y las habilidades de liderazgo.


Así que está claro que nuestra postura tiene más que ver con nuestras mentes de lo que habíamos pensado. Y de hecho, parece que nuestro cuerpo va primero – cuando alteramos nuestra postura y nuestro lenguaje corporal; influencia subconscientemente nuestro pensamiento y nuestras decisiones.De esa forma , debemos tomar ventaja de estos beneficios comprobados para vivir una vida más sana y feliz, pero ¿por dónde empezamos? Lo que sabemos es que una gran cantidad de diferentes áreas nos pueden doler cuando tenemos una mala postura.


Desafortunadamente no hay muchas investigaciones sobre cómo adoptar una buena postura exactamente – mucho de lo que sabemos se debe a que desde niños nos decían “siéntate recto”. Sin embargo, un estudio de 1999, encontró que sentarse en un ángulo de 110 a 130 grados es óptimo para la comodidad de la columna y otro de 2007 demostró que inclinarse hacia atrás a 135 grados es ideal para prevenir los dolores de espalda.

 
Sabemos que muchos de nosotros tenemos empleos que requieren que trabajemos en un escritorio, por lo que saber cómo sentarnos y pararnos con una buena postura es muy importante y benéfico para la salud y el bienestar. Habiendo dicho esto, el cuerpo humano fue hecho para moverse, no para pasar 8 horas frente a una computadora.Por esa razón ,caminar le ayuda a su cuerpo a reafirmar una postura sana, así que separe un tiempo para pararse por lo menos dos veces cada hora.

Cuando usted mantiene una posición pélvica neutral con la espalda recta, las vértebras en su espalda están alineadas correctamente. Esto quita mucha presión de los músculos de su columna y espalda, lo que puede reducir el dolor de espalda.

Esta es una imagen del estudio que promueve inclinarse 135 grados hacia atrás:




Si si bien esto es beneficioso para la zona lumbar (si se las arregla para mantenerla recta), la espalda superior y el cuello sufrirán si intenta mantener esta posición mientras trabaja.

En una oficina, usted probablemente tiene que inclinar su cuello para ver la pantalla y tensar la parte superior de la espalda y los hombros para alcanzar el teclado. Así que cualquier beneficio de una posición reclinada, para la espalda baja, disminuirá por el impacto negativo en la parte superior de la espalda y el cuello.