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Introducción

Alguna vez en nuestras vidas hemos sentido alguna molestia o dolor puntual en la zona del coxis (cóccix). Su origen suele deberse a pequeños golpes o caídas y la mayoría de las veces las molestias desaparecen con el pasar de los días.

Sin embargo, en algunos casos entre ellos el dolor no remite con el tiempo, o incluso se agrava, y puede llegar a convertirse en un impedimento para desarrollar con normalidad tus actividades diarias.

Quizá el dolor de coxis lleva hasta la consulta médica, donde el doctor habla de una coxigodinia al referirse al problema. La coccigodinia (coxigodinia) coccidinia (coxidinia) no es otra cosa sino el término médico que se emplea para hacer alusión al dolor que se presenta en la zona del coxis.

Por lo general la coxigodinia se suele manifestar a través de un dolor bastante localizado. Las molestias pueden manifestarse de manera esporádica y leve  o de forma persistente y de manera intensa. El dolor suele empeorar cuando nos sentamos, o al realizar cualquier otra actividad física que suponga una presión extra en la zona de la base de la columna. Además, puede ir acompañada de otros síntomas.

 Existe una asociación clara entre la presencia de coccigodínia y el sexo del paciente siendo el ratio de incidencia mujer/hombre de 5 a 1(1). Los adolescentes y los adultos son más propensos a sufrir coccigodínia que los niños (2). También se observa una clara relación con respecto al Índice de Masa Corporal (IMC). Existe una mayor afectación en mujeres con un IMC > 27,4 y en hombres con un IMC > 29,4

La mayoría de las veces el dolor de coxis tiene su origen en traumatismos que se producen debido a golpes, caídas o a acciones repetitivas que impactan sobre el coxis como, por ejemplo, el conducir bicicleta durante largos periodos de tiempo, montar a caballo o la práctica prolongada del remo.

La explicación anatómica del dolor de coxis es la siguiente: la lesión se produce por la presión excesiva que se aplica sobre el área, lo que da lugar a que los huesos se muevan más allá de su rango natural limitado de movimiento. De esta manera, el daño en los ligamentos o en el propio disco vestigial puede convertirse en causa de dolor.

La dolencia suele ser bastante más usual en mujeres que en los hombres, sobre todo como consecuencia de las lesiones que pueden ocurrir como consecuencia del embarazo y/o del parto.


En los casos más extremos la estructura del coxis puede llegar a luxarse o incluso a fracturarse, provocando intenso dolor. En otras situaciones, bastante menos frecuentes, un tumor, una infección, u otro problema ajeno al coxis pueden ser las causas de las molestias.

Y es que las causas del dolor de coxis pueden ser diversas y no todas ellas están directamente implicadas con el coxis y los músculos insertados en él. Por tanto, la primera tarea consiste en determinar si el dolor está relacionado directamente con el coxis. 

Anatomía del dolor

Ahora que ya sabemos de manera general qué es el dolor de coxis o coxigodinia, conviene profundizar un poco en cómo es que se produce el dolor, y qué tipo de movimientos o actividades son las que pueden agudizar el dolor. 

Para entender el origen de este dolor debemos revisar muy brevemente la anatomía del coxis y su rol dentro de la columna vertebral, órgano general del que forma parte.

La columna está compuesta de los siguientes huesos:

  • Atlas 
  • Axis  
  • 5 vértebras cervicales.  
  • 12 vértebras torácicas (espalda media).   
  • 5 vértebras lumbares (espalda baja).  
  • Sacro (5 huesos fusionados en una sola pieza de forma triangular).  
  • Cóccix 

El coxis o cóccix es el último segmento de la columna vertebral. Se encuentra ubicado inmediatamente después del Sacro, al que se encuentra unido por una articulación que permite un rango de movimiento limitado entre ambos segmentos.

Cuando estamos de pie el coxis no participa con las demás vértebras para soportar el peso del cuerpo, sin embargo en posición de descanso puede flexionarse de forma ligera, lo que indica que está soportando parte del peso

El coxis está formado por tres a cinco vértebras pequeñas, llamadas vértebras coccígeas. Antes se creía que los huesos del coxis estaban soldados en una sola pieza. Ahora se sabe que no se trata de un único hueso, sino que está compuesto de pequeños huesecillos entre los que existe un margen limitado de movimiento, gracias a articulaciones y ligamentos. Las vértebras que forman el coxis se identifican por una numeración que va desde el Co1 -Co de coccígea– (la primera de arriba hacia abajo) hasta Co5 (la última de todas).

Se cree que en los humanos el cóccix es lo que queda de una cola vestigial que ha ido desapareciendo con la evolución de la especie. Sin embargo, y ojo con ello, esto no quiere decir que el coxis sea inútil. Por el contrario, sirve de importante apoyo a músculos, ligamentos y tendones. Esto es algo que debes tener muy en cuenta antes de someterte a una cirugía del coxis (coccigectomía), si es que fuere el caso.

Las mujeres son más proclives que los hombres a sufrir el dolor de coxis, básicamente por dos características propias de su anatomía:

1) El coxis femenino está rotado, por lo que es más propenso a lesiones.

2) La pelvis en las mujeres es más amplia, lo que implica que al sentarse la presión recae sobre el coxis (en el caso de los hombres, su anatomía hace que la presión sea menor).

Síntomas

Dolor que empeora bastante al sentarnos o al ponernos de pie desde una posición sentada.

Hematomas en la parte baja de la espalda.

Dolor en el área del cóccix que empeora al contacto o cuando se aplica cualquier presión sobre la misma.

Dolor punzante en las piernas.

Dolor que empeora con el estreñimiento y mejora después de ir al baño.

Molestias o dolor durante las relaciones sexuales. 
En algunos casos el origen del dolor del coxis es fácilmente identificable. En muchos otros, no se puede establecer con certeza qué es lo que está causando el dolor. En aquellos casos en los que no es posible determinar la causa exacta, nos encontramos ante lo que se llama una coxidinia idiopática.

Causas

Las lesiones más usuales que provocan dolor de coxis de manera persistente suelen ser deberse a una luxación o a una fractura en el coxis. En ambos casos las causas más frecuentes son:

  • Traumatismos. Un golpe en la base de la espalda o una caída sobre el trasero pueden tener como resultado la inflamación o lesión del coxis (una luxación o incluso una fractura), o de la unión con el sacro. De hecho, junto con el parto esta suele ser la causa más común del dolor de coxis. 
  • Parto. Durante el parto, la cabeza del bebé pasa sobre la punta del coxis. La presión que puede producirse sobre el coxis puede a veces resultar en una lesión en alguna de sus estructuras (el disco, ligamentos y huesos) Es poco común, pero también podría provocar una fractura de coxis.
  • Presión.Ciertas actividades que imponen una presión prolongada sobre el cóccix, tales como montar a caballo o sentarse en superficies duras durante largos períodos, pueden marcar el inicio del dolor de coxis. Este dolor no es permanente, pero si la inflamación o síntomas no se controlan, podría convertirse en un dolor crónico. 
  • Tumor, infección o hernia discal.Aunque raramente, puede ocurrir que la causa del dolor en el coxis sea un tumor o una infección en la zona perineal. Igualmente, podría ser un síntoma de la existencia de una hernia discal que afecta otras vértebras de la columna.

Diagnóstico

Para diagnosticar la coxigodinia el médico suele recurrir a: el análisis de los síntomas que presenta el paciente; su historial médico, y el examen físico del dolor localizado.

Sobre los síntomas ya hablamos en la sección correspondiente. El historial médico sirve de elemento para valorar otras posibles causas que esten dando lugar al dolor y que se hubiesen podido manifestar en el pasado. En cuanto al examen físico del dolor de coxis, este suele incluir:

  1. Un análisis pélvico y rectal para revisar si un tumor o masa podrían ser la causa del dolor.
  2. Palpación para revisar si existe sensibilidad en el área.

El hallazgo más determinante del examen físico suele ser la sensibilidad localizada después de la palpación del coxis. Si resulta que el coxis no está sensible, entonces el dolor en la región podría ser la radiación de un problema en otra estructura de la columna como, por ejemplo, una hernia de disco lumbar, sacra o la enfermedad degenerativa discal.
A menudo también se recurre a ciertas pruebas de imagen que permiten tener una visión lo más clara y precisa posible de la lesión. Las más usuales son: 

  • Rayos X. Los rayos X del sacro y del cóccix sirven para descartar la posibilidad de que una fractura o tumor sean la causa de las molestias.
  • Resonancia Magnética.Para descartar infecciones o tumores como causa del dolor.

Una vez que el médico cuenta con los resultados de las pruebas, puede diagnosicar cuál es el origen de las molestias en el coxis. Paso seguido recomendará seguir el tratamiento correspondiente.

Tratamiento

La Coxigodinia se suele tratar en una primera instancia a través de métodos no invasivos.

Una combinación de medicación para reducir el dolor, así como la modificación de nuestras actividades diarias, pueden ser suficiente para reducir la presión sobre el coxis y aliviar el dolor.

Durante el  período de tratamiento los pacientes deberán evitar actividades que impliquen estar de pie, o sentados, durante largos periodos de tiempo, como por ejemplo ir a conciertos o realizar viajes largos de avión. También suele ser de gran ayuda el uso de asientos bien acolchados o cojines especiales para lesiones en el coxis. El descanso también juega un rol importante en la recuperación de la lesión del coxis.

Por lo general estas medidas son suficientes para tratar el dolor. Sin embargo, si las molestias persisten, el médico podría prescribir medicación antiinflamatoria o analgésicos para ayudar a reducir el dolor. Si la mediación fuera insuficiente se puede apelar a una inyección de esteroides. En última instancia y ante el fracaso de todos estos tratamientos se podría tener que recurrir a una coccigectomía, una operación de extirpación del coxis.

No existe una vía definitiva para prevenir la coxigodinia, sin embargo un cuidado general, sobre todo cuando se practican ciertos deportes, (patinaje, bicicleta, montar a caballo) y caminar con cuidado en condiciones de riesgo en las que se pueden producir caídas, ayudan a minimizar el riesgo de sufrir este dolor.